Tres sobres al día. Es la pauta, no es arbitraria, y tampoco es sagrada.
Por qué dividir la dosis
Lo primero, lo aburrido: repartir la toma mantiene un aporte más estable a lo largo del día. Tomarlo todo de golpe no hace que llegue más, hace que llegue peor. Con péptidos, que se absorben rápido, concentrar la dosis tiene poco sentido.
Lo segundo tiene que ver con cuándo está trabajando tu intestino. Las señales de las que hablamos aparecen sobre todo alrededor de las comidas, así que repartir los sobres entre ellas es más coherente que soltarlo todo a las once de la noche.
El primer sobre
Con el desayuno o justo antes. Si desayunas poco o tarde, tómalo igual con lo primero que comas. No pasa nada si un día es a las siete y otro a las diez.
Los otros dos sobres
Repártelos a lo largo del día, mejor con comida. Aquí hay una razón práctica además de la fisiológica: son las tomas que más se olvidan, y engancharlas a algo que ya haces todos los días es la única forma de que no se te pasen.
Cuánto tiempo darle
Veinte días es el punto de partida, no el destino.
Un ritual funciona cuando deja de ser una decisión y pasa a ser una costumbre, y eso no ocurre en tres semanas.
Nuestra recomendación es darle tres meses seguidos. Es el plazo con el que trabajamos y el que tiene sentido si de verdad quieres saber cómo te sienta.
Acompáñalo bien, además. El descanso y lo que comes el resto del día siguen siendo la base sobre la que se construye todo lo demás.
Preguntas que nos hacéis
Con o sin comida. Con comida, mejor. No es imprescindible, pero sienta mejor.
Se puede mezclar. Sí. En agua, en un yogur o en el café si no está hirviendo.
Y si me salto un día. No pasa nada. Sigues al día siguiente con la pauta normal, sin doblar dosis.